La cosa va de liderazgos: Liderazgo situacional Vs liderazgo líquido, ¿cual es el adecuado en tu organización?

En un entorno empresarial en constante cambio, el liderazgo efectivo es clave para mantener equipos motivados, competitivos y adaptativos. Dos enfoques han cobrado relevancia por su versatilidad: el liderazgo situacional y el liderazgo líquido. Aunque diferentes, ambos estilos se complementan y ofrecen herramientas para enfrentar retos diversos.

¿Qué es el liderazgo situacional?

El liderazgo situacional, propuesto por Hersey y Blanchard, se centra en ajustar el estilo de liderazgo según el nivel de madurez de los colabores, la madurez se mide en base a la Capacidad vs conocimiento, y actitud mostrada hacia la tarea o la actividad profesinal a desarrollar.

Este enfoque identifica cuatro estilos de aplicación del liderazgo:

  1. Dirigir: Indicado para empleados nuevos que necesitan instrucciones claras.

  2. Entrenar: Para quienes tienen algunas competencias, pero necesitan motivación.

  3. Apoyar: Ideal para equipos competentes que requieren guía emocional.

  4. Delegar: Adecuado para colaboradores experimentados y autónomos.

¿Qué es el liderazgo líquido?

Inspirado en la teoría de la modernidad líquida de Zygmunt Bauman, el liderazgo líquido prioriza la flexibilidad y la adaptación en entornos inciertos y cambiantes. Este enfoque promueve la colaboración horizontal, la innovación y la capacidad de desaprender y reaprender rápidamente.

Diferencias clave

Por Gonzalo Fradejas

Habilidades clave para ambos estilos

  • Adaptabilidad: Cambiar de enfoque según el nivel de desarrollo del equipo o las condiciones externas.

  • Empatía: Comprender las necesidades emocionales y profesionales de los colaboradores.

  • Toma de decisiones ágil: Evaluar rápidamente la información para actuar con eficacia.

  • Comunicación efectiva: Saber cómo inspirar, instruir y motivar según la situación.

  • Gestión del cambio: Guiar a los equipos en transiciones internas o ante cambios del mercado.

¿Cuándo aplicar cada estilo?

  • Liderazgo situacional:

    • Empresas con jerarquías definidas y proyectos con objetivos claros.

    • Sectores como manufactura, ventas o consultoría profesional.

  • Liderazgo líquido:

    • Organizaciones tecnológicas o innovadoras en mercados altamente competitivos.

    • Empresas que operan en entornos multiculturales o globales.

Ventajas de cada enfoque

  • Liderazgo situacional:

    • Incrementa la motivación y el rendimiento individual.

    • Permite desarrollar competencias y compromiso en los equipos.

  • Liderazgo líquido:

    • Promueve la creatividad y la innovación.

    • Mejora la resiliencia organizacional frente a cambios inesperados.

Conclusión

Tanto el liderazgo situacional como el líquido ofrecen herramientas valiosas para liderar en contextos diferentes. Mientras que el situacional es ideal para gestionar equipos diversos en entornos predecibles, el líquido sobresale en mercados disruptivos y cambiantes. Un líder efectivo debe desarrollar habilidades para ambos estilos y aplicarlas según las necesidades del equipo y el entorno, asegurando así el éxito sostenible de la organización.

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